Mi NO CV · Aquí me presento
No sé resumirme en una sola cosa. Y quizá eso está bien.
Si me sigues, puede que no tengas del todo claro quién soy. La verdad, yo tampoco termino de responder esa pregunta. Podría tomarme toda la vida, porque estoy en constante evolución.
Los títulos solos nunca me han contado del todo. Y tampoco quiero aburrirte con mi vida entera (pues seguro ya tienes suficiente con la tuya).
Pero sí te adelanto algo: aquí no me presento en una sola línea. Soy bien millennial jaja.
Llevo años haciendo lo mismo, empaquetado de diferentes formas. Solo tardé en encontrar las palabras para decirlo.
Estudié Relaciones Internacionales en el Tec de Monterrey. Tengo una maestría en Marketing Digital y Redes Sociales, además de una especialidad en Marketing Gastronómico, junto con una variedad de certificaciones y cursos extra.
Pero honestamente, lo que más me ha formado no aparece como línea del tiempo en un CV.
He tenido una panadería y una cafetería, vendí en la calle (y a veces lo sigo haciendo, porque amo vender). He trabajado para personas famosas y también para pequeños emprendimientos, con boutiques de branding y proyectos en gastronomía, educación, hotelería, turismo e incluso inteligencia artificial en México y otros países. Y también fui cómplice profesional de pedidas de mano: mi trabajo era cuidar cada detalle y proteger uno de los momentos más importantes en la vida de alguien.
Y es que, cuando cuestionamos ciertas ideas, seguimos necesitando conexión, significado e historias que nos atraviesen.
Y aunque esto parece algo muy distinto al marketing, en realidad ahí me di cuenta de algo:
las emociones, las historias y la experiencia humana
son lo que realmente conecta a las personas.
Llevo muchos años emprendiendo. No porque fuera "mi pasión soñada" (aunque durante mucho tiempo lo hice ver así), sino porque tuve que hacerlo. Y eso me enseñó muchísimo más que cualquier fórmula.
Ya he tenido la fortuna de verlo pasar: vender una idea nacida de una conversación genuina, construir sistemas que vendieron programas, crear nombres desde la intuición y la estrategia, vender mis creaciones o autopublicar mi libro.
Pero he descubierto algo importante: lo que más he vendido nunca vino de parecer perfecta o tener todo solucionado. De hecho, muchos de mis productos y servicios han nacido intentando resolver mis propias preguntas, contradicciones y procesos.
Ha venido de conectar genuinamente.
A veces en redes sociales. A veces en persona.
O simplemente atreviéndome a ser yo misma.
Tengo claro que no necesitas miles de seguidores ni convertirte en alguien frío para hacer marketing. A veces, una sola conexión honesta puede cambiarlo todo.
Las personas no somos estrategias de contenido todo el tiempo… y qué alivio.
Y sí, debo confesar algo: cuando he intentado aplicar una lógica fría incluso en amistades o relaciones humanas… normalmente termino haciendo un despapaye. Supongo que por eso sigo creyendo más en la conexión genuina que en convertir cada interacción en performance.
Y en el fondo, cuando das vida a tus ideas, te das vida a ti misma.
Y aunque mi curiosidad me ha llevado por muchos caminos (incluso hasta la danza), he entendido que esos espacios también forman parte de mi creatividad.
Bailar me recuerda quién soy fuera de la productividad.
Me ayuda a conectar conmigo misma y con esa parte humana que después inevitablemente llevo a todo lo que creo, escribo y comunico.
Soy probablemente mi peor marketer.
Pero soy muy buena acompañando a otros a reconocer el suyo.
acompañar a otros a dar vida y valor a sus ideas.
A reconocer el valor único de lo que hacen (incluso cuando todavía no logran verlo del todo) y transformar esa esencia en mensajes, proyectos y narrativas que conecten genuinamente con las personas correctas, y permitan que sus ideas crezcan, se sostengan y generen valor real: para ellos y para los demás.
Actualmente el marketing nos ha empujado a resumirnos en versiones perfectamente empaquetadas de nosotros mismos. Y honestamente, creo que eso nos desconecta.
Yo quiero hacer un marketing más humano. Uno donde la autenticidad no sea una estética ni una tendencia, sino la capacidad de apropiarnos de nuestra propia narrativa.
Porque los negocios más memorables no siempre nacen preguntándose únicamente: "¿Qué quiere la gente?" Muchas veces nacen de preguntarse:
Y claro que necesitamos escuchar al mercado y entender cómo comunicar nuestras ideas. Pero el núcleo no debería nacer desde diluirnos para encajar, sino desde construir una identidad tan clara que las personas correctas puedan conectar genuinamente con ella… e incluso llegar a comprarnos.
La autenticidad no como moda, tendencia o métrica (jaja, eso no se puede medir), sino como algo que viene de adentro hacia afuera.
No para sonar más poéticos.
Sino para ser inconfundibles.
Para crear nuestra propia melodía.
Lo que sí tengo claro es que, para vivir de las ideas, necesitamos reconocer su valor, darles dirección y aprender a comunicarlas sin perder nuestra esencia.
Las ideas cambian de forma.
Evolucionan, se expanden, se aterrizan.
Pero el fuego creativo, la mirada de quien les dio vida, permanece.
Crear también es aprender a comunicar ese fuego sin perderlo. Comunicarlo de una manera tan clara que nuestras ideas dejen de quedarse solo en nuestra cabeza y puedan convertirse en proyectos, negocios y realidades.
Y quizá ser auténticos hoy también significa algo tan simple y valiente como escribir un texto así.
Cuando le das vida a tus ideas, te das vida a ti misma.P.D. — Si llegaste hasta aquí, probablemente somos del mismo tipo de personas raras que leen los abouts completos. Bienvenidx ✷
¿Seguimos?
Si quieres dar vida, valor y dirección a tus ideas y a tu negocio, puedes trabajar conmigo a través de mis talleres y mentorías en Hola Creatiful.
¿Quieres trabajar conmigo?
escríbeme a info@holacreatiful.com